Un SVE entre las culturas brasileña, indígena y europea

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25 de enero de 2016. Después de más de seis meses pasados entre las oficinas públicas italianas, las citas sin éxito en el consulado y la espera de los documentos del extranjero, no me puedo creer que todo está solucionado y que estoy realmente listo para irme. Mi destino para los próximos 8 meses es Guarapuava, ciudad en el centro del estado de Paraná, en el sur de Brasil, donde desempeñaré mi proyecto SVE junto con la asociación Outro Olhar (“Una mirada diferente”, en portugués), que colabora y trabaja con algunos pueblos Guarani en los estados de Paraná y Santa Catarina, con el objetivo de promover un desarrollo sostenible para las comunidades.Es mi primera vez fuera de Europa, y el viaje parece interminable: Milán-París-Río de Janeiro-Curitiba en avión, y, al día siguiente, 4 horas y media a Guarapuava en autobús. Ya durante estas primeras horas, los grandes espacios, la naturaleza impresionante, el concepto de distancia, totalmente diferentes entre lo que es aquí y en Italia, me sorprenden. Aquí, Guarapuava es considerada una ciudad pequeña, pero cuenta 170.000 habitantes: cuando digo que en mi pueblo en Italia somos menos de 500 habitantes, nadie se lo puede creer.

outro olhar escritorioEn los primeros días, lo que más me sorprende es la fuerte diferenciación social, mucho más pronunciada que en Italia y, por lo que he visto hasta ahora, en Europa: caminando puedes ver casas de lujo protegidas por cercas eléctricas, incluso al lado de los barrios más pobres, mientras en las calles se puedes cruzar a la vez coches nuevos flamantes y carros tirados por caballos. El primer gran reto para mí es, obviamente, el idioma: portugués e italiano son bastante similares, pero al principio no podía entender ni siquiera una palabra, y especialmente cuando la gente hablaba entre ellos. Nunca había pensado en la alegría que puedes sentir, cuando ya eres capaz de tener tus primeras conversaciones en una lengua extranjera: conocer a los vecinos, ir a la panadería y explicar a qué viene un italiano a Guarapuava, pedir informaciones sobre los autobuses. Los brasileños son siempre muy amables; siempre que explico que yo soy italiano y que todavía tengo algunos problemas con el portugués, se dirigen a mí de manera paciente y servicia, y al hablar casi siempre sale que mi interlocutor tiene o un abuelo veneciano, o un ancestro de Calabria o una tía que vivió durante algunos meses en Roma: la mitad de la gente parece tener orígenes italianos, y prácticamente todo el mundo tiene orígenes europeos. Paraná es, de hecho, uno de los estados de Brasil en el que la inmigración europea, sobre todo italianos, alemanes, polacos y ucranianos, era más fuerte, y esto es probablemente la razón principal por la que no me siento como si estuviese en una sociedad completamente diferente: sin dudas que hay algunas diferencias, pero los puntos de contacto son probablemente aún más. Es un estado que está muy lejos del estereotipo de Brasil “samba y carnaval” que tenemos en Italia.

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El privilegio de mi proyecto es tener la oportunidad de estar en contacto con la cultura brasileña, especialmente con la cultura de los indios Guarani. La asociación con la que trabajo, Outro Olhar, realiza una variedad de actividades: la recuperación de las áreas abandonadas dentro de las tierras indígenas con la reforestación de especies nativas, la producción de oleos esenciales de plantas cultivadas en los pueblos guaraníes, el apoyo a la venta de productos y difusión de la artesanía de la cultura guaraní en museos, escuelas y universidades: todas estas actividades se desarrollan en estrecho contacto con las comunidades guaraníes. Mi apoyo es especialmente dirigido a la venta de productos artesanales: durante los viajes por los pueblos recogemos los productos que luego tienen que ser etiquetados, matriculados y vendidos en diferentes mercadillos. El hecho de tener una carrera en Informática me permite trabajar principalmente en este campo; además de las visitas a las escuelas y pueblos, me ocupo de la creación de una nueva página web para la gestión de los productos y de las ventas, y de la nueva página de Tembiapó – la cooperativa fundada por los artesanos y fabricantes guaraníes al fin de vender productos de artesanía y oleos esenciales.

El tema principal de mi proyecto es la economía solidaria, con el objetivo de permitir el desarrollo económico y social de los pueblos en armonía con el entorno que los rodea garantizando un ingreso estable para permitir condiciones de vida dignas a las personas que quieren seguir viviendo allí, sin ser forzados a irse a las ciudades para encontrar un puesto de trabajo, lo que significaría la desaparición de una cultura antigua en unos pocos años. En Italia he sido voluntario en una tienda de comercio justo desde hace varios años: ahora aquí tengo la oportunidad de ser parte de un circuito que, a pesar de no formar oficialmente parte del circuito “Fairtrade”, se inspira en él y comparte sus objetivos, e yo también tengo la oportunidad de llegar a conocer la realidad y las personas detrás de los productos. El proyecto es, de hecho, justo lo que estaba buscando, y después de un tiempo necesario para practicar un poco el nuevo idioma y acostumbrarme a una nueva forma de trabajo, he empezado a ser capaz de contribuir y a obtener una gran cantidad de este proyecto. Pero lo importante es, así como otros amigos que ya han hecho una experiencia de Servicio Voluntario Europeo ya me habían dicho, lo que se recibe es siempre mucho más.

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