Mi primer voluntariado en la Ciudad de Bruselas

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Ha sido un largo viaje para poder llegar hasta aquí, alrededor de catorce horas volando. Sin embargo, ahora puedo decir que ha valido la pena.  Les contaré por qué.

Me llamo Ivonne, tengo 21 años, vivo en la región amazónica de Ecuador. Ésta es la primera vez que tengo la oportunidad de salir fuera de mi país y tener la experiencia que ahora estoy viviendo.

Soy parte del proyecto  “Global Recognition” del Servicio de Voluntariado Europeo: GLORE, Erasmus +. Este proyecto busca reconocer la importancia que tiene el voluntariado en la formación personal y profesional de una persona, que en muchos casos ha sido olvidado.

Llegué aquí el 15 de Junio de 2017, a pesar de haber viajado tanto y haber dormido poco, no me sentía cansada. Estaba ansiosa por conocer el lugar que sería mi hogar en los próximos cinco meses. Al mismo tiempo pasaban muchas cosas por mi cabeza. Me preguntaba a mí misma cómo sería la vida en Bruselas  y cómo sería el voluntariado en L’Arche (el lugar donde realizo mi voluntariado).  Sin embargo, todas mis dudas se van contestando solas.

 

“Las casas”

Cada día, mientras camino por las calles de la ciudad, no puedo parar de mirar las casas. Son realmente bonitas, parece que las personas aquí gustan mucho de construir sus casas, piensan en cada detalle. Flores, cuadros, espejos, estatuas, cualquier cosa es atrayente a mis ojos.

He visto muchas casas, la mayoría de ellas tienden a ser verticales, tienen sótano, chimenea y hermosos balcones acogedores al momento de tomar el té, refrescarse con una deliciosa cerveza belga o simplemente mirar la ciudad. Por cierto, ya que he nombrado a la cerveza quiero decir que, ¡es realmente buena!

Plazas, iglesias, parques, monumentos, calles, faroles y más visten una arquitectura demasiado vieja, pero es justo allí donde radica su belleza.

 

 

El idioma

Sabía que el inglés era importante, pero no sabía cuánto.

Las personas en Bruselas hablan muchos idiomas, hablan: inglés, francés, neerlandés, alemán entre otros más. Para ellos es muy importante hablar muchos idiomas, entre más es  mejor.

Esto es totalmente diferente en mi país, donde tenemos otro concepto de la vida misma.

He aprendido  inglés en la universidad, sin saber que un día realmente lo necesitaría.  Ahora, es el inglés lo que me ayuda a comunicarme mientras poco a poco aprendo francés (idioma oficial en Bruselas). Es gracias al inglés que puedo hacer cosas tan simples como ir al supermercado a comprar o preguntar sobre la dirección de un lugar.

Ahora pienso que si una persona quiere viajar a otro país, es muy necesario e importante que sepa hablar inglés.

 

 

 Mi experiencia en L´Arche

Estoy trabajando como voluntaria en una fundación llamada L’Arche.  Esta fundación básicamente se dedica a apoyar a personas con discapacidad mental. Hoy en día es una organización internacional que opera 147 comunidades en 35 países, y en los cinco continentes.

Para el cuidado de las personas con discapacidad se han creado cuatro “casas” y un centro de actividades. A este centro se le llama “Le grain”, y es allí donde yo estoy.

En le grain las personas con discapacidad realizan varias actividades como: cocina, costura, diseño, mosaico, club, carpintería, jardín, expresión corporal, caminatas y piscina.  Estas actividades les permiten desenvolverse por ellos mismos, a ser autónomos.  La tarea de los voluntarios como yo, es acompañar a las personas con discapacidad mientras ellas realizan sus actividades. En cada actividad siempre hay un educador (que es la persona profesional a cargo) y uno o dos voluntarios.

Mi rutina empieza desde la mañana. Me dirijo hacia Le grain para realizar mis actividades que están ya establecidas en un horario, normalmente dos actividades en el día. Además comparto con ellos una comida cada día y en ocasiones especiales, como los cumpleaños.

Ser voluntario en “Le grain” es más que solo acompañar a las personas, es ser un amigo.

Ser voluntario en otro lugar con otra cultura e idioma diferentes es todo un reto. Poco a poco voy desarrollando habilidades personales, sociales y de trabajo que me permiten tener una buena comunicación.

Amor, paciencia, respeto, dedicación y responsabilidad  son los valores que me dirigen, y a quienes  día a día les pido tiempo.  Pero vamos por buen camino.

Son aproximadamente tres semanas que llevo aquí, y ser voluntaria en L´Arche está cambiando mi vida.

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