Impresiones finales

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Impresiones finales
“Somos una especie en viaje,
no tenemos pertenencias sino equipaje”
– Jorge Drexler, Movimiento

Las siguientes palabras están escritas a muchos kilómetros y días de Italia; mi viaje en espacio y tiempo de regreso a México llegó, pues todas las cosas deben pasar. No me encuentro libre de nostalgia, pero confío en que mi visión de los meses pasados y sus sucesos es más nítida mirándola desde la lejanía.
Mucho pasó desde la primera entrada que realicé, y si bien lo siguiente no tendrá un tono tan alegre como lo anterior, confío en que los detalles lo compensarán, pues han sido fruto de un largo proceso de reflexión posterior.
Podría comenzar diciendo que el proyecto de voluntariado del que fui parte tenía por objetivo el desarrollo de determinadas capacidades y su reconocimiento dentro de un marco especial. Son estas habilidades las que detallaré a continuación relacionándolas con mis actividades cotidianas en la granja didáctica.
Communicāre – unión – común
En el área de competencia de la comunicación considero que desarrollé la habilidad blanda del ‘networking’ y las relaciones públicas en un nivel que considero apto para el trabajo pues conocí a numerosas personas y disfruté mucho de su compañía. Formé una red de contactos provenientes de países tan diversos como Filipinas, Perú, Estonia, Nepal, Austria, Costa de Marfil, Alemania, Turquía, Armenia, Francia, Lituania, Letonia, Portugal, Bulgaria, Hungría, Rumania, Eslovaquia, Albania, Grecia, Macedonia, Italia por supuesto, entre otros, y procuro mantener interacción con quienes desarrollé lazos cercanos y/o exploré intereses en temas afines al medio ambiente, política, economía, religión, etc. Algunos de ellos y ellas resultaron ser lo que podría llamar ‘almas gemelas’, con quienes podría desarrollar planes que me entusiasman personal y profesionalmente.

Joules (J)
“Rise up like the sun, labor till the work is done”
-The Killers, Be Still

Sí, otro grupo de capacidades a construir es el del trabajo, del que creo haber desarrollado la habilidad del trabajo en equipo y la flexibilidad; les explico por qué.
Una granja es, como aprendí, un sitio en donde se trabaja. El trabajo es siempre abundante y continuo para mantener a los seres vivos y las funciones requeridas, en este contexto, una granja no podría sostenerse sin el trabajo en equipo de muchas personas haciendo actividades diversas como en una colmena. Aquí pude poner en práctica y afinar habilidades para hacer más ameno el trabajo pesado y cumplir los objetivos; entre chistes, relatos, canciones, etc. procuré que las personas a mi alrededor pasaran buenos momentos y que el trabajo bajo el sol a las 3 de la tarde pareciera más ligero. Hicimos lo posible también por ayudarnos en nuestras áreas a mejorar y sacar el trabajo adelante. ¡Venga!
En cuanto a la flexibilidad, se trató de una condición ‘sine qua non’ para poder involucrarme en un proyecto tan complejo, en el que el cambio era la única constante desde el trabajo a realizar a las condiciones de vida.
Nuestras actividades cotidianas incluían por lo general el corte y traslado de leña para el horno y la calefacción; el deshierbe de maleza y riego del huerto; y la limpieza de la casa de inquilinos. Sin embargo, también pude realizar las más diversas tareas como el enjarre y pintura de la casa ecológica; carga y traslado de materiales de construcción; recolección de uvas en un viñedo; cocinar pizza y pasta para los y las huéspedes; elaboración de jarabes y mermeladas; cortar lavanda para la extracción de aceites esenciales; alimentar a los animales de la granja y limpiar los establos; fui parte del esquile de las ovejas y en cierta parte del proyecto también hice en horarios cambiantes un poco de diseño gráfico; atendí redes sociales; realicé danza, teatro, canto y pintura; entre otras actividades que la memoria me nubla justo ahora.
Para poder realizar estos variopintos quehaceres, tuve que empacar, desempacar y mudarme de sitio cerca de diez veces en cinco meses; durmiendo en lugares que fueron desde una casa o departamento en Passignano hasta una casa de campaña en Norcia o la quesería de la granja por unos días. Este continuo deambular me preparó para estar en movimiento constante, pero he de admitir que también limitó mi sentido de pertenencia o arraigo, entendiendo un poco el nómada estilo de vida de las primeras personas en poblar el mundo.
Unicidad: Lo que sea de cada quien
“Nosce te ipsum/
Conócete a ti mismo/
Know thyself/
Connais-toi toi-même/
Conosci te stesso”
-Aforismo griego inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos

El grupo de habilidades personales es en el que tuve un mayor desarrollo de habilidades blandas: creatividad, autoconciencia, empatía y pensamiento crítico. La primera puedo caracterizarla por las formas novedosas de solucionar conflictos o de expresarme a lo largo del proyecto. Hicimos varias noches culturales en las que se abordaron distintos temas cotidianos a través de la comida, el teatro, la música, pintura, etc. y en los que me vi representada o encontré canales nuevos de transmisión de mensajes.

En cuanto a la autoconciencia, puedo decir que el hecho de estar lejos de todo lo que conocía, así como de mis redes de apoyo de familia y amistades, me ayudó bastante a desarrollar resiliencia y autonomía en el actuar. Pude también identificar de manera más concreta mis fortalezas y debilidades estando en un entorno totalmente nuevo y fui capaz en muchas situaciones de potenciar las primeras y aceptar y compensar las segundas. Sin embargo, una parte importante es reconocer que estamos en un cambio permanente y siempre se pueden modificar conductas y actitudes.
Esta habilidad me permitió identificar mis propios procesos, acelerar y detener la actividad según considerara adecuado. Es así como decidí tomarme unos días de vacaciones cuando me encontraba exhausta, e ir respirar los azules aires sicilianos.
Según mi parecer este autoconocimiento es vital cuando se vive con trastornos mentales, como es mi caso. La depresión y la ansiedad son dos fuerzas que actúan en diferentes direcciones y es necesario para mí tomar momentos de reflexión y meditación para identificarlas. En ocasiones perturbaban mi trabajo en la granja y procuraba comunicar mis necesidades a quienes se encontraban alrededor para que afectara lo menos posible. Esto también incluyó tener diálogos abiertos acerca de la importancia de sensibilizarnos acerca de estos padecimientos, y en ese sentido, hablarlo me ha permitido no dejarme intimidar por ellos para vivir de forma más plena.

En el caso de la empatía, es una habilidad que desarrollé en distintos niveles. Soy una persona sensible y considero que ello me ha permitido identificarme con los sentimientos y emociones ajenos, de alguna forma, ponerme en sus zapatos.
Quisiera mencionar en particular la oportunidad que tuve de colaborar en un proyecto realizado en Norcia, ciudad que en 2016 fue golpeada por un terremoto y en la cual pude observar y escuchar de primera mano, la devastación causada y sus efectos en la vida de una comunidad; sin saber que un par de semanas más tarde, México pasaría por una situación similar y tendría que sobrellevarla estando en el extranjero.
Esta experiencia me hizo notar que, si bien soy capaz de empatizar adecuadamente y actuar en consecuencia, me puedo dejar llevar muy fácilmente y ser afectada por situaciones por las que pasan las personas; este es mi gran reto en lo que a la empatía se refiere.
No obstante, fue una ocasión magnífica para darme cuenta de que el sufrimiento o los desastres naturales, en este caso, no son propios a un grupo en particular de personas, suceden en todas las latitudes y representan un momento crucial para demostrar solidaridad sin fronteras; mis manos dibujando con los niños y niñas de Norcia fueron también mis manos levantando escombros en México.
Por último, el pensamiento crítico estuvo siempre presente, permitiéndome analizar lo más objetivamente posible las situaciones y contemplar diversas perspectivas. Y no podía ser de otra forma, al ser una granja un ambiente en donde factores naturales y sociales confluyen, las soluciones que vengan de un solo punto de vista no pueden abarcar la realidad en su totalidad (suponiendo que esto sea posible), y el pensamiento crítico y complejo resulta ser una herramienta adecuada. Personalmente, me ayudó observar y preguntar, preguntar y observar de nuevo para aprender de quienes tienen más experiencia, pero incorporar también el conocimiento que he adquirido en mi camino.
Ubuntu: Soy porque todos somos
“No man is an island entire of itself;
every man is a piece of the continent, a part of the main”.
-John Donne, No man is an island

En el apartado de habilidades sociales, he incluido las habilidades blandas de la conciencia sociocultural, la adaptabilidad en la comunidad local y la resolución de conflictos. La primera consiste en ser capaz de identificar la propia identidad y sus diferencias con otras especificidades culturales y sociales. En ese sentido, creo que un voluntariado es una experiencia riquísima para aprender sobre diferencias culturales, yo en lo particular pude convivir con gente de contextos muy diferentes y puse mi propia identidad en perspectiva desde la lejanía de otro continente.
El convivir con gente tan diferente a mí en todos los sentidos me hizo valorar aún más la diversidad y todo lo que puede aportar. América Latina, mi región, es ya un tejido complejo y hermoso compuesto por gente diversa, así que llevé esa riqueza conmigo para complementarla aún más con lo que Europa me ofrecía. Considero que el resultado es que ahora tengo una parte suya en mí identidad y soy más sensible a los entornos multiculturales.

En cuanto a la adaptabilidad en la comunidad local, aprendí muchos usos y costumbres que me eran totalmente ajenos y traté de incorporarles en mi voluntariado. En español tenemos un refrán que dice: “Donde fueres, haz lo que vieres”, para indicar precisamente la necesidad de adecuarse al entorno en que uno se encuentra, como variación del “When in Rome, do as the Romans do”, tremendamente apropiado considerando que estuve en Italia. Naturalmente había cosas que me costaba recordar y hacer, pero observando con cuidado pude adoptar algunas costumbres, hablar, comprar, comer, cocinar, etc. siguiendo pautas de comportamiento que había reconocido. Inclusive, una vez en México, quería saludar con beso en ambas mejillas, pero pronto volví a hacer adaptación a mi vieja nueva realidad.
Por último, en cuanto a la resolución de conflictos, me gustaría comenzar por decir que los conflictos forman parte de la vida; existen y vale más recordarlo, para poder lidiar con ellos de la mejor forma posible. En la granja pasamos por múltiples de ellos, debido casi en su totalidad a diferencias culturales y lingüísticas, pues mucho se pierde en la traducción. Aún con esto, por mi parte trataba de mantener la calma y el diálogo, favoreciendo un espacio seguro de discusión, para muchas veces caer en cuenta de que se debía a una palabra mal pronunciada o que tenía distinta connotación en italiano y en español; esto se llegó a aclarar en la mayoría de las situaciones después de darle muchas vueltas y nadie salió herido. Che figata! ????

Lingua straniera
“[…] il mondo non cambia spesso,
allora la tua vera rivoluzione sarà cambiare tè stesso”
-Mannarino, Vivere la vita

En un principio, el idioma era una barrera para la comunicación, pero con el pasar de las semanas encontré que el italiano y el español eran parientes más cercanos de lo que creía, al punto tal que, al regresar, podía hablarlo de forma semi-fluida y ser semi-comprendida. Con la lengua se abrieron nuevas puertas hacia las personas, su cultura y tradiciones, mismas que ahora forman parte de mí y me acompañan a donde vaya.
Dado que, como dicen, la lengua es cultura, es siempre fascinante encontrar que la gente de diversos lugares ha llamado de forma similar a las mismas cosas en su propio idioma, no pude más que sonreír y agradecer la coincidencia al escuchar un dicho italiano: “Cielo a pecorelle, pioggia a catinelle” (algo así como: cielo con ovejas, lluvia a cántaros) y que secundaba a mi abuelo cuando decía que cuando el cielo está lleno de nubes como ovejas, iba a llover o a hacer frío. ¡Lenguas romances! Quiero aprenderlas todas.
Me gustaría terminar enlistando algunas de mis palabras favoritas en italiano que aprendí durante el voluntariado:
Volpe (zorro), cinghiale (jabalí), lavoro (trabajo), arcobaleno (arco iris), stelle cadenti (estrellas fugaces), amicizia (amistad), peperoncino (chile), uccello (pájaro), stivali (botas), finestra (ventana), alba (amanecer), tramonto (puesta de sol)…sí, como esta.
Grazie mille!!!

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