Fíjate en la belleza

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FÍJATE EN LA BELLEZA

Los días pasan rápido llenos de energía e intensidad y ya estamos en la mitad del programa.

El proyecto Global Recognition tiene como objetivo el reconocimiento de la educación no formal, del voluntariado y de las habilidades adquiridas durante el período de servicio.

Antes de la salida, durante el entrenamiento, se analizaron las características, limitaciones y objetivos en las áreas de comunicación, habilidades de trabajo, personal y social; cada mes durante la evaluación hacemos un balance sobre el crecimiento y los objetivos desarrollados de los voluntarios.

Me había fijado el objetivo, entre otros, de mejorar la asertividad, la capacidad de expresar una necesidad de una manera clara y eficaz, sin ofender o atacar a la otra persona.

Siempre para mí ha sido difícil expresar lo que siento, sobre todo si se trata de una sensación desagradable o un desacuerdo y creo que los factores son múltiples, principalmente el temor de lastimar al otro; además soy muy empática e intuitiva, y me espero que el otro comparte instintivamente mi visión y entienda cual pudiera ser el problema.

Hay personas bastante arrogantes que están orgullosos de decir siempre lo que piensan, sin darse cuenta, o sobrevolando, que estén pisoteando al otro para hacer prevalecer sus puntos de vista. Yo no lo veo de esa manera. Para mí todo el mundo debería hacer un trabajo sobre sí mismo para alcanzar el umbral de la asertividad, el término medio por el cual las personas agresivas retroceden un poco y las pasivas sacan afuera. Ambas esconden inseguridad y baja autoestima; centrándose en su valor profundo, se puede llegar a ser auténticos en las situaciones que suceden y seguros de sus convicciones, capaces de decidir y de expresarse, sin que en modo alguno, ni siquiera de forma encubierta, se ataque al otro.

Entonces estoy aprendiendo a dar voz a mis sentimientos, evitando que se conviertan en resentimiento.

Durante la ausencia de dos semanas de la coordinadora general, yo me entrené en este punto. Estuve que sostener la gestión de algunos contextos, y esto me hizo más responsable y consciente de las situaciones, las dinámicas, lo que me permitió participar, establecerme y poner límites. Asumiendo el riesgo de aparecer desagradable, ví un crecimiento considerable de mi autoestima, del respeto del otro para mí y una mejora en la relaciones.

Mi camino en esta dirección sigue, tratando de encontrar el delicado equilibrio entre empatía y firmeza, siempre teniendo en cuenta el esfuerzo de identificar y aceptar las emociones que siento, controlar a las que se oponen a la comunicación, expresarlas sin la rémoras, junto con los deseos y opiniones y pedir de una manera concreta lo que quisiera.

En el campo de las habilidades de trabajo me relacioné con la capacidad de organización y planificación, que incluye la creación de un plan de trabajo detallado y su realización concreta. A menudo se encuentra mi adaptabilidad a las situaciones, pero en este caso específico que puse en práctica un enfoque proactivo, tomando el control e iniciando el cambio, en lugar de reaccionar respondiendo. Adopté esta competencia en la preparación de los cursos de inglés. En el primer ciclo la clase estaba compuesta de niños, adolescentes y adultos, y el reto para mí era para comprimir el programa y conciliarlo con diferentes niveles y necesidades, despertando el interés de los grupos de edades tan distintas. Me estoy moviendo de forma diferente para el segundo: las clases se dividen entre niños y adultos, adoptando un enfoque lúdico y uno más técnico y conversacional. Inventé y creé juegos y un registro a mano. Desarrollé diversas actividades y encontré con los recursos para llevar a cabo a tiempo.

En la escuela estoy ayudando a los niños con las recuperaciones y a estudiar para los exámenes que harán pronto, preparando teoría y ejercicios. Hace algún tiempo, el director me advertió la misma mañana que la profesora no hubiera llegado y luego tuve que dirigir dos clases. Me resulta consolador observar la vacilación que precede la prueba y luego darme cuenta de que soy perfectamente capaz de cumplir con ella. Los límites son, en gran parte, en la mente.

El último día de clases los niños presentaron la danza que habíamos preparado juntos. Eran hermosos en sus disfraces Amazónicos.

Finalmente, estamos organizando un curso vacacional para niños y jóvenes en una comunidad indígena con la que la Asociación Ruta del Proyecto Arajuno trabaja desde hace algún tiempo. Mi cabeza es un torbellino de ideas, pero el riesgo es concluir poco en los hechos.

La organización y planificación concreta es útil para mí, porque tengo una visión más clara y directa acerca de lo que estoy haciendo y hacia dónde voy, pero también para los usuarios, que se sienten impulsados y perciben seguridad, dada por estructura y método.

Con respecto a las habilidades personales y sociales, entrené el pensamiento crítico y la conciencia socio-cultural.

En las reuniones de análisis sobre la identidad cultural, estoy cuestionando a mí misma, mis ideas y creencias y estoy experimentando más profundamente la realidad socio-cultural en la que estoy. Leímos el extracto sobre la ciudadanía global de Anu Taranath, profesora de literatura y estudios postcoloniales en la Universidad de Washington, Seattle, artículo lleno de preguntas para reflexionar y cuyas respuestas pueden cambiar con el tiempo. “¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo conectarse con el malestar de las diferencias? ¿Dónde nuestras similitudes terminan y dónde empiezan? ¿Qué realmente significa ‘conectarse más allá de las diferencias’? ¿Qué tenemos que hacer tú o yo en el asunto?”

Consultamos Kipling y su “carga del hombre blanco”, manifiesto del colonialismo, analizando las similitudes con la situación actual; nos enfocamos en conceptos de noblesse oblige y white saviourism complex, tratando de, al menos, hacer preguntas acerca de las raíces y el origen profundo del deseo y la necesidad de ayudar a los que necesitan, del impacto que puede tener la intervención de un país del Norte global en uno del Sur.

Leímos las opiniones de Arundhati Roy, escritora y activista india política comprometida con el ámbito del medio ambiente, los derechos humanos y los movimientos anti-globalización, sobre el papel de las ONG; cuestionamos la responsabilidad de los privilegiados, la idea generalizada de tener que sacrificarse o tener que viajar para encontrarse a sí mismos y los posibles beneficiarios de la pobreza; consulté “el encubrimiento del otro” del filósofo argentino Enrique Dussel y otros documentos dignos de interés.

Estamos haciendo un trabajo sobre las mujeres indígenas, afroamericanas y del Medio Oriente, con el fin de entender cómo ser realmente solidarios y encontré la comunidad indígena de Sarayaku, que ha estado luchando para defender su tierra contra la explotación de los recursos petroleros, que muestra los valores de Kawsak Sacha (la selva viviente, vida en armonía).

Asistí a un taller de literatura intercultural en la escuela, junto con algunos profesores, como el apropiado desarrollo de la identidad y de la dignidad cultural del niño es importante en el proceso de integración y de aprendizaje.

De este aviso es también la escuela Amauta Ñanpi, unidad educativa bilingüe castellano-kichwa, con la que he tenido el placer de estar en contacto, cuyo objetivo es transmitir los valores ancestrales de la Amazonía, teniendo en cuenta la cosmovisión indígena.

Todo esto, junto con la relación diaria con la gente local, es lo que me permite revolucionar por completo los prejuicios e ideas que di por sentados, para revolucionarles o confirmarles. Muchas preguntas siguen sin resolverse, pero lo que creo que es importante es la continua investigación, el estudio, el cuestionamiento, el cambio de perspectiva. Creo que todo el mundo tiene que investigar, hacer un autoanálisis, preguntarse qué puede hacer.

Esta experiencia me está dando mucho, en varios aspectos. Es un espacio de intercambio, colaboración, autoconoscimento y experimentación.

Hay algunos momentos que guardo imprimidos por dentro.

Una de estas tardes estaba sentada fuera, leyendo. Una niña de la comunidad en la que estoy viviendo se fue corriendo a su casa y salió con un gran libro, usado en las esquinas. Antes se sentó a mi lado a hojear algunas páginas y luego se tiró en el suelo, donde la alcanzó su hermana. Era un viejo libro de cuentos mayas. Leían en voz alta una historia sobre los monstruos, y la moral, como es cierto para todos los cuentos, fue instructiva y hablaron de lo que estoy pasando en este momento. Los monstruos nos quieren decir algo acerca de nosotros. Hay que escuchar, aceptar, amar la sombra. Ya no será tanto miedosa. Al estar lejos de mis seres queridos y de las cosas con las que me relaciono cada día, lo veo todo, y me veo a mí misma, con más claridad, ya que tengo una mirada destacada; y estoy aceptando mis monstruos. Me estoy conociendo y estoy aprendiendo mucho.

Vibro para el nuevo, la aventura, la adrenalina y tiendo cansarme del aburrimiento y del hábito. No voy a permanecer mucho tiempo en un solo lugar, a veces en sentido figurado, me estremezco de la curiosidad sobre lugares y experiencias y mi doble vida se bandea entre el entusiasmo y la necesidad de calma, velado por un halo de melancolía casi impaciente. El verdadero desafío es darse cuenta de la belleza de las cosas que ya se volvieron normales.

Estoy encontrando el equilibrio entre la emoción de la novedad y el descubrimiento de lo que tengo y que a menudo doy por sentado.

El deseo y la ambición son los motores, pero yo quiero que me recuerde que ya soy completa. Este afán por llegar. Llegar, llegar, ¿llegar a dónde?

Hace algunas noches me paré a ver la puesta del sol y fue una verdadera experiencia. En pocos minutos seguían formas y colores. Rosa, naranja, azul, morado. Era hermoso en cada momento, incluso cuando no estaba bien definido y se estaba traformando. Quiero aprender a amarme incluso cuando no me siento completa, aun cuando me percibo potencial. Parecía que estara allí justo para mí.

Estoy guardando un diario, a veces lo leo y tengo escrito: “Aquí me emociono por la vida.” Se debe tomar el tiempo para la gratitud, todos los días. Se requiere atención y cuidado, no es automático.

Una vez, hace mucho tiempo, mi padre me dijo que se tiene que tener algo sagrado. Sugirió que pensara en lo que era para mí. Hay que parar y recordarlo. Y agradecer por ello.

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